Columna: CUENTA DE PROTECCIÓN

RIVEROPor CARLOS RIVERO
“Usted nunca molesta…”.
Esa era la frase clásica, de un caballero, de un señor del boxeo, de un tipo bien educado, cuando un periodista le llamaba por teléfono o bien lo abordaba para una entrevista. No importaba si ese reportero (como en mi caso) había escrito una nota, alguna información contra de él o simplemente no coincidía con su criterio.
Don José Sulaimán Chagnón, siempre contestaba las llamadas y las preguntas, aún en momentos críticos.
Gracias a él, muchos boxeadores, sobre todo, latinoamericanos pudieron disfrutar de la gloria de combatir por un campeonato del mundo y más aún, lograr fortuna como campeones del mundo.
Gracias a José Sulaimán Chagnón, en 1983, las peleas de campeonato mundial redujeron sus rounds de 15 a 12 asaltos, lo que implicó para el dirigente mexicano críticas feroces de los promotores y de las empresas televisoras que dejaban de ganar tres minutos de publicidad, pero los boxeadores, “aquellos que nacieron en cunas humildes” (otra frase de Don José) lo agradecieron, porque estaba demostrado que las grandes tragedias en un ring se daban precisamente en los últimos tres asaltos del combate.
Gracias a José Sulaimán, electo presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en Túnez en 1975, se logró una férrea lucha contra el Apartheid que se vivía en Sudáfrica. El CMB apoyaba así a Nelson Mandela, recientemente fallecido, de no permitir ninguna pelea de campeonato del mundo en ese país.
Gracias a José Sulaimán se prohibieron los guantes de seis onzas, porque los golpes eran durísimos para los boxeadores y de acuerdo a la categoría se usaron los guantes a partir de las 8 onzas. Precisamente, bajo su larga gestión en el CMB, gracias a él se logró incorporar el guante con el pulgar adherido, porque muchos boxeadores picaban los ojos a los rivales y muchos de ellos terminaron con desprendimiento de retina.
Gracias a José Sulaimán los boxeadores pudieron ganar más títulos en divisiones que en otras épocas fue el fin de muchas carreras. Al imponer las divisiones intermedias como la paja, supermosca, supergallo, superpluma, superligero, entre otras, los púgiles que ya no podían dar el peso de su división saltaban a la inmediata superior o bien si daban ventaja, bajan a la inmediata inferior y con ello, los boxeadores no se sacrificaban tanto para dar el peso en la báscula.
Sin embargo, siempre polémico y en el Ojo del Huracán, Don José Sulaimán se llevó fuertes críticas porque la gente creyó que esa medida sólo era para ganar más miles de dólares en las sanciones de los campeonatos del mundo. Más títulos, más campeonatos, más billetes verdes, cuando la razón era médica y humanitaria.
Hombre envuelto en la polémica a su favor o en contra, a Sulaimán mucho se le criticó su relación con el promotor Don King (quien estuvo preso alguna vez y se la acusó de dos asesinatos) sobre todo cuando King dirigía los destinos del Iron Man Mike Tyson y se tenía el proyecto de la pelea más millonaria de la historia al querer enfrentarlo contra Evander Holyfield en combate de más de 100 millones de dólares allá por febrero de 1990, pero Tyson no entrenó como debía contra el “flancito” de Buster Douglas en combate celebrado el 11 de febrero de 1990.
Tyson perdió por nocaut en 10 asaltos. Tyson había derrumbado a Douglas en el octavo round, pero se levantó. King dijo que el réferi mexicano Octavio Meyrán había realizado una cuenta lenta y por tanto larga. Fue el principio del fin para el árbitro mexicano.
Sulaimán fue electo en la Convención del CMB en 1975 en Túnez y reelecto presidente del CMB en las convenciones de 1976 (Las Vegas), 1980 (Ciudad de México), 1984 (Montreal), 1988 (México), 1992 (Cancún), 1996 (Buenos Aires), 2000 (Ciudad de México), 2004 (Phuket, Tailandia), 2008 (Chengdu, China) y 2012 (Cancún). En el 2013 ya no pudo asistir a finales del año a Tailandia.
Gracias a José Sualimán muchos boxeadores en el mundo, sobre todo aquellos en pobreza extrema y que alguna vez saborearon la gloria de la fama, recibieron una pensión.
Fue presidente de la Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal, organismo que dirigió Luis Spota durante más de 25 años y fue el escritor, también, fundador del Consejo Mundial de Boxeo, organismo al que Sulaimán llevó a las grandes marquesinas del boxeo mundial.
En el boxeo habrá un antes y un después de José Sulaimán Chagnón.
El presidente del CMB estaba casado con la señora Marta Saldívar, y tenía seis hijos: Héctor, José, Fernando, Lucy, Mauricio y Claudia.
Con Don José Sulaimán Chagnón se va una gran parte de la historia del boxeo mexicano y del mundo, pero deja un gran legado muy difícil de superar.
La última vez que platiqué con él fue el 30 de mayo de 2013, justo en su cumpleaños y la última que charlamos en su restaurante favorito, el Sanbors de la colonia Lindavista fue hace 2 años, un desayuno que inició a las 10 de la mañana y terminó a la hora de la comida.
Porque Don José era un gran charlista y también un gran fotógrafo, que recorrió el mundo como su personaje favorito, Don Quijote.
Hoy que ya no está físicamente con nosotros, quizá su historia, su vida, salga a la luz con el libro que escribió Ramón Márquez Carbajal y otra versión, Sergio Guzmán, ambos mis grandes jefes en el desaparecido Unomasuno.
A la familia Sulaimán Saldívar mi sincero pésame, porque se fue un grande al que siempre llevaré en mi corazón por su don de gente, porque aunque muchas veces se quejó de los periodistas críticos, libres, independientes, pero jamás levantó un dedo en contra, respetando la libertad de expresión.

Descanse en paz, José Sulaimán Chagnón (1931-2014)


Publicado

en

por

Etiquetas: