Por CP MANUEL CASTRO LÓPEZ
¿Qué sucedió el 14 de septiembre en Las Vegas Nevada?
¡Nada! Simple y sencillamente que la realidad, o sea, la verdad es probablemente la única dama que es muy fea, pero cuando la arreglan, cuando la visten, cuando la decoran; y cuando se presenta de manera natural es muy bella, ilustrativa y verdaderamente maestra.
Considero que Saúl el Canelo Álvarez, no tiene la culpa de nada, de absolutamente nada, en todo caso son sus manejadores, que ensordecidos (me equivoqué) nunca supieron ensañarle nada, sus promotores que provocaron un idilio boxeador- público, que se fundamenta en la mentira, en una carrera construida a base de oponentes cómodos que le final le cobraron la factura, los medios de comunicación, que ya deberían entender, que no es posible ya que esté privilegiando lo mediático, por encima de lo sustantivo, y admitir con hombría (lo admito) que nos equivocamos feo y engañamos al lector por que no lo orientamos con los conocimientos que supuestamente tenemos.
Saúl, acaba de dar probablemente, por todo lo que se esperaba de él, la más grande decepción de boxeador mexicano que disputa un campeonato del mundo. Fue penoso percatarnos ya no su falta de recursos, por que nadie está obligado a tenerlos, pero si su falta de agallas, de valor, de pantalones (aunque sean cortos), para representar a una nación (me equivoqué), habría que ver unas peleas del “Travieso Arce, de Israel Vásquez, de Márquez, ya no se diga de Julio César Chávez.
Este comentario lo hago con todo respeto, pero procurando la mayor concientización posible, para que ya no se engañe a nadie, en primera instancia al propio boxeador y admita de una vez por todas, su fracaso y no palabras vanas ¿una revancha? ¡para qué! ¿qué está joven? ¡relativo! Son 43 peleas las que arrastran sus piernas, no es la edad, es el tiempo en el gimnasio y en el ring, lo que indica el tiempo de aprendizaje y maduración del boxeador, el deseo de ser alguien, de trascender, porque todos tenemos derecho a reivindicarnos (y no me contradigo) pero la reconsideración empieza con la honestidad de nuestros deseos y alcances.
Saúl tu no tienes la culpa, te colocaron en un lugar que no es el tuyo, pero tienes todo el derecho de luchar por el ¿cuál es? Sólo a ti te corresponde ubicarlo.
P.D.
Imposible es sólo una palabra que usan los hombres débiles, para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen de cambiarlo, imposible no es un hecho, es una opinión, imposible no es una declaración, es un reto, imposible es potencial, imposible es temporal, imposible no es nada.
MOHAMMAD ALÍ.















