EL KO ES CASI SEGURO

Inoue-Donaire, augurio de un final explosivo

La supremacía de los pesos gallos estará en juego este jueves en Saitama, Japón, cuando uno de los hombres más respetados y espectaculares del momento, el nipón Naoya ‘Monster’ Inoue, dispute la final de la World Boxing Super Series en contra del filipino Nonito Donaire.

La pelea por los cetros de la Asociación Mundial de Boxeo, Federación Internacional de Boxeo y el trofeo Muhammad Ali será transmitida en vivo para toda Latinoamérica a través de la señal de ESPN KnockOut. La transmisión arranca a las 5:00 horas de la Ciudad de México y 8:00 horas de Buenos Aires.

Por el estilo implacable de ambos boxeadores, todo mundo espera un desenlace explosivo con una alta dosis de dinamita que puede acabar la batalla en cualquier momento.

El japonés, que marcó 118 libras en el pesaje, es favorito para salir con la mano en alto. Naoya tiene marca de 18-0 y 16 nocauts, amén de un paso abrumador en el actual torneo, en el que tiene ya nocauts sobre Juan Carlos Payano y Manny Rodríguez. El japonés ha sido monarca en peso Minimosca, Supermosca y actualmente posee el cetro Gallo de la FIB.

En el caso de Nonito, un explosivo multicampeón filipino que vio renacer su carrera con este torneo, tratará de protagonizar una sorpresa mayúscula. Con marca de 40-5 y 26 nocauts, el excampeón mundial de peso Mosca, Supermosca, Supergallo, Pluma y actual monarca de peso Gallo, está en la etapa final de su carrera, pero una victoria consolidaría su entrada hacia el Salón de la Fama.

El camino de Donaire en este torneo ha sido positivo y ciertamente fortuito. En su primera pelea ante Ryan Burnett avanzó gracias a una lesión del hoy peleador retirado, quitándole el invicto, y en la segunda dominó a Stephon Young, que llegó como reemplazo de último momento del campeón de la Organización Mundial de Boxeo, Zolani Tete.

Con las cartas sobre la mesa, todo indica que Naoya Inoue se consagrará este jueves como campeón unificado, pero ante un peleador como Nonito no se puede dar nada por sentado, y menos cuando hay muchos premios y la gloria deportiva en juego.