EL ÚLTIMO ADIÓS DE ALBERTO REYES

ESTRUJANTE HISTORIA DE LOS GUANTES CLETO REYES; NACIERON  DE LA NADA Y AHORA ESTÁN EN LA CIMA

Por J. Arturo Contreras, arturo.contreras@enesta-esquina.com/En la cámara, Alma Montiel, alma.montiel@enesta-esquina.com

Gran historia la de los guantes Reyes, los llamados “Guantes de los Campeones”. Novela, digna del más apasionante escritor. Y es que la Industria Reyes nació de la nada. Ni don Cleto Reyes se propuso hacer del oficio que adoptó desde los 12 años, talabartero, el sustento de su familia. Tampoco (Eduardo) Alberto Reyes Pérez imaginó hasta dónde llegaría Industrias Reyes, que juntó con su esposa Leticia Alemán (1953-1990) fundaron en 1979, después de que en 1975 registraron la marca CLETO REYES.

Era 1938. De apenas 18 años, Cleto se calzó los guantes para una pelea amateur que de plano lo desalentó de dedicarse al boxeo, pero a cambio le enseñó que su futuro estaba en los guantes de boxeo.

Porque ese par de guantes fue, prácticamente, el primero que fabricó.

Y Alberto Reyes no cumplía 19 años cuando su padre enfermó y se vio obligado a dejar la escuela para apoyar en la fabricación de guantes. “Inmediatamente asumí el control del pequeño taller donde mejoré los procesos de producción, diseñando y rediseñando los guantes y creando nuevos productos. Busqué las mejores materias primas; siempre trabajando con la perseverancia y la aplicación de mis tres conceptos: calidad, servicio y precio”, relata el exitoso Reyes Pérez.

Ni don Cleto entonces ni don Alberto después imaginaron el éxito. Los guantes Cleto Reyes han sido usados por una incontable cantidad de campeones del mundo. Desde Muhammad Ali hasta el “Príncipe” Carlos Cuadras; desde Julio César Chávez hasta el mismo Floyd Mayweather. Y así, el nombre que me diga. Los más famosos. Recuerde a quien quiera de la mitad del siglo XX para acá y, seguro, alguna vez en su vida tuvo los Cleto Reyes cubriéndole los puños.

Alberto Reyes estuvo este martes como invitado especial en los Martes de Café. Ahí, en la ahora con bien aclimatada oficina de Génova 33, pasó al “confesionario”. Relató todo lo que le preguntaron. Abrió su baúl de los recuerdos, de los secretos, de las intimidades para que todo aquel que lo quisiera, se asomara.

Asómese usted, pues:

PASIÓN Y PERFECCIÓN: “Solamente con pasión podemos hacer un trabajo así. No es fácil, créanme, el estar luchando con proveedores para que nos den la mejor materia prima.

Lo tenemos que hacer bien o no lo hacemos. Ese es el término… Voy a la fábrica y me dicen ‘¿esto se va así?’, con algún defectito. Y les pregunto: ‘¿tú lo comprabas?’. Dicen: ‘no’. No se va. Así, esa es calidad. Hacer el producto como si fuera para nosotros mismos”.

LA COMPETENCIA: “Sí, desde luego es más difícil con tanta competencia, pero en lo personal, no lo digo por egoísmo, me da mucho gusto que haya competencia porque eso nos obliga a superarnos más”.

HUMILDAD: “Yo creo que estoy entre los tres primeros, si no es que el primero. ¿No? Así lo dejamos. Respeto mucho a mis competidores”.

PRODUCTOS: “Fabrico toda la línea, todo lo que es de cuero. Ya montamos gimnasios, gimnasios grandes, muy buenos”.

¿QUÉ SIGUE?: En 2015 fue el gran festejo de los 70 años de Cleto Reyes; en 2016, el ingreso al Salón de la Fama… “Tengo 45 años trabajando en este oficio. Mis hermanos me acompañaron (el pasado 30 de abril, al ingreso de don Cleto Reyes y don Alberto Reyes al National Boxing Hall of Fame de Estados Unidos). Platicamos que ni mi papá ni mi mamá pensaron que llegaríamos a este nivel. Soy el cuarto hermano y a ninguno le interesó”.

¿YA VAS A DOBLAR LA JOROBA?: “Me salí de la escuela. No terminé mis estudios para ayudarle a mi papá, que estaba enfermo. A los seis meses me meto otra vez a la escuela (estudiaba ingeniería mecánica), pero me volaron todas las materias. Llegaba a trabajar a la casa, en jornadas muy largas de trabajo.

“Le dije a mi mamá: me salgo de la escuela. Y me dice: ‘¿Ya vas a doblar la joroba (en la máquina de coser) igual que tu padre?’. (Contestó) ‘Sí, mami, la voy a doblar, pero yo voy a hacer empresa, aquí hay leña de dónde cortar. Es lo único que he logrado predecir.

‘Doblé la joroba’ porque me pasé muchos años cosiendo, me desvelaba cosiendo. Pero, efectivamente, hacer un producto de calidad, la demanda siempre ha continuado y seguimos exportando a todo el mundo”.

El cerebro del éxito de Industrias Reyes habló de un episodio familiar con sus hermanos, que preferimos omitir para no herir susceptibilidades. Es suficiente con reproducir: “Ninguno de mis hermanos me echan en cara nada”.

TERCERA GENERACIÓN: “Tengo la bendición de Dios de que mis hijos me están ayudando con mucho entusiasmo, mucha honradez. Están muy comprometidos con la empresa. Obviamente yo también me comprometo, porque tengo una gran responsabilidad”.

SURGEN VARIOS REYES: Las empresas familiares son muy bonitas, pero también tienen muchos-muchos problemas. Ese es un problema que me quita el sueño: ¿qué voy a hacer?… porque al igual, llevo yo el liderazgo, pero cuando muere el rey, luego surgen varios reyes y hay problemas, pero vamos a ver qué pasa.

“Dios mediante, ojalá y con los valores que tenemos sigamos trabajando. A lo mejor ya no tan grande la empresa, pero sigamos bien”.

Un negocio que, de la nada, nació antes de la primera mitad del siglo XX es ahora el productor número de guantes en el mundo. Los de mayor calidad. Los más seguros.

Ni don Cleto en 1938 ni don Alberto en 1972 lo planearon, pero así, como pateando un bote, llevaron a su Guantes Cleto Reyes a la cima del mundo.

No hay que decir que es una industria ciento por ciento mexicana, porque eso también lo sabe todo mundo.

El monarca supermosca del WBC, Carlos Cuadras, definió a la perfección los guantes Cleto Reyes en pocas palabras:

“Calidad, son cómodos, duran mucho… son los guantes de los campeones”.