LA CARICATURA FECOMBOX

EL ORGANISMO ESTÁ EN MANOS EQUIVOCADAS

Por ISAAC GUERRA

Hubo un tiempo en que la Federación de Comisiones de Boxeo de la República Mexicana era vista como un mural serio, institucional y respetado. Una obra construida con años de trabajo por presidentes de comisión, médicos, jueces, supervisores y gente verdaderamente ligada al boxeo profesional. Una estructura impulsada bajo la visión de don José Sulaimán, donde el objetivo era dignificar el deporte y proteger a los peleadores.

Pero toda obra puede deteriorarse cuando el pincel cae en manos equivocadas.

Hoy, lo que alguna vez fue un lienzo de autoridad deportiva parece haberse convertido en una caricatura improvisada. Y mucho tiene que ver un personaje que, viniendo del mundo del dibujo y la caricatura, terminó trasladando ese estilo al manejo interno de Fecombox.

Con mano libre, este personaje se ha ido coloreando a sí mismo dentro del organigrama: secretario, delegado, coordinador de campeonatos y prácticamente arquitecto de decisiones que antes correspondían a verdaderos representantes de comisiones de boxeo. Un retrato hecho al gusto personal, donde las líneas de la institucionalidad fueron borradas con corrector barato.

El problema no es que alguien venga del arte gráfico. El problema es cuando la federación comienza a parecer precisamente eso: una historieta sin orden, sin perspectiva y sin proporción.

La crítica crece porque muchos de los llamados “delegados” ya ni siquiera son presidentes de comisión. La mesa directiva dejó de ser un espacio integrado por autoridades reales del boxeo municipal y estatal. Y entonces surge la gran pregunta: ¿cómo puede llamarse federación de comisiones un organismo donde las propias comisiones ya no tienen voz?

El cambio de nombre también terminó siendo parte del boceto confuso. Lo que antes era claramente la Federación de Comisiones de Boxeo de la República Mexicana, ahora intenta mezclar organismos, estructuras y disciplinas, diluyendo la esencia original del proyecto. El óleo institucional terminó revuelto en una paleta sin identidad.

Mientras tanto, el boxeo mexicano observa un panorama gris. Un páramo desolado donde antes había dirección. Una pintura cuarteada por egos, improvisaciones y cargos acumulados. Lo que debía ser un cuadro de unidad hoy parece una caricatura de sí misma.

Y quizá eso sea lo más doloroso de todo: que una institución que nació para darle orden y prestigio al boxeo mexicano, hoy sea señalada por muchos como un dibujo mal trazado, sostenido más por la tinta de los intereses personales que por los colores de la legitimidad.

Porque una cosa es hacer caricaturas…

y otra muy distinta convertir a Fecombox en una de ellas.


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