¿Desde cuándo FECOMBOX se convirtió en un negocio?

Por ISAAC GUERRA
Lo que alguna vez se vendió como un espacio de unidad, capacitación y fortalecimiento para las comisiones de boxeo del país, hoy carga con una pregunta incómoda que ya no se puede seguir esquivando:
¿FECOMBOX sigue siendo una federación… o es un negocio?
La duda ya no es aislada.
Se repite en pasillos, en llamadas, en conversaciones fuera del micrófono.
Y no es casualidad.
Porque desde que se hicieron visibles depósitos a nombre de un participante dentro de una investigación del periodista Guillermo Tellaeche, algo cambió en la percepción interna del gremio.
Para muchos, ahí se rompió la narrativa institucional.
Ahí comenzó a tomar fuerza una sospecha más delicada: que la operación de una organización sin fines de lucro podría estar funcionando bajo una lógica muy distinta.
No como federación.
Sino como estructura de negocio.
De apoyar a cobrar… y cobrar por todo
Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que asistir a una convención de FECOMBOX significaba respaldo.
Durante la gestión de Rodolfo Ramírez, los congresistas eran apoyados:
Hospedaje
Alimentos
Traslados
Capacitación
Actividades
El objetivo era claro: fortalecer a las comisiones.
Hoy, el escenario es otro.
Convenciones donde prácticamente todo tiene costo.
Donde el presidente de comisión deja de ser autoridad… para convertirse en cliente.
Inscripción.
Kit.
Hospedaje.
Alimentos.
Y lo más delicado: sin claridad plena sobre el destino de los recursos.
Porque el problema no es pagar.
El problema es no saber para qué se paga.
La ruptura que ya no parece institucional
Pero hay otro elemento que agrava la percepción.
Uno que no tiene que ver directamente con dinero… sino con la forma en que se toman decisiones dentro de la propia federación.
En esta edición, la WBC University quedó fuera.
Y no por falta de valor académico.
Ni por falta de relevancia para el boxeo.
Sino —según versiones dentro del propio entorno— por diferencias surgidas en la convención pasada entre Christian Garduño “El Rocko” y Xóchitl Lagarda.
Si esto es así, la pregunta es inevitable:
¿Las decisiones dentro de FECOMBOX se están tomando bajo criterios institucionales… o personales?
Porque cuando un programa de formación queda fuera por conflictos entre individuos, lo que se rompe no es un convenio.
Se rompe la institucionalidad.
Y eso, en una organización que debería representar a todo un gremio, es todavía más grave que cualquier cuota.
Nombres, control… y silencio
Dentro de esta estructura, los nombres se repiten:
Juan Carlos Pelayo, como presidente.
Christian Garduño, como operador visible.
Y es precisamente alrededor de estas figuras donde giran muchos de los cuestionamientos actuales.
No solo por el modelo de cobro.
Sino por la concentración de decisiones.
Por la falta de explicaciones.
Y por una percepción que crece: que FECOMBOX dejó de ser de todos… para ser de unos cuantos.
La duda ya está sembrada
Hoy, quien asiste a una convención ya no lo hace con la certeza de que será respaldado.
Lo hace con preguntas:
¿Cuánto voy a pagar ahora?
¿Qué incluye realmente?
¿A dónde va ese dinero?
¿Quién decide qué entra y qué no entra?
Y la más incómoda de todas:
¿Estoy participando en una federación… o financiando un negocio?
Lo que viene
Porque esto no termina aquí.
En una siguiente entrega se abordará otro punto clave:
los cargos que Christian Garduño ostenta dentro de FECOMBOX… y que, según diversas versiones, él mismo se habría adjudicado.
Un tema que, de confirmarse, abriría una nueva línea de cuestionamiento sobre la legalidad, la estructura interna y la legitimidad de las decisiones dentro del organismo.
¿Federación o negocio?
El boxeo mexicano necesita orden.
Necesita capacitación.
Necesita dirigentes.
Pero, sobre todo, necesita confianza.
Y esa confianza hoy está en duda.
Porque cuando hay cobros sin claridad, decisiones sin explicación y relaciones institucionales que se rompen por conflictos personales…
lo que queda ya no parece una federación.
Parece otra cosa.
Y cada vez más gente dentro del boxeo empieza a llamarla por su nombre.



















