Columna: CUENTA DE PROTECCIÓN

RIVEROHONOR AL «FINITO» LÓPEZ

Por CARLOS RIVERO
En la historia del boxeo mundial, sólo los dos hombres han logrado no sucumbir ante la fama, el dinero y la ambición desmedida de lograr más de lo que a veces es inalcanzable.
Dos hombres que curiosamente estuvieron en dos categorías totalmente confrontadas. Un peso completo, uno de ellos y de origen estadounidense y el otro un púgil de peso paja y minimosca, pero que ambos alcanzaron la fama no sólo por haber sido campeones del mundo, no sólo por ser los mejores en su tiempo, sino porque tuvieron las agallas y un pensamiento que sólo tienen los grandes de irse, de retirarse en el momento justo de su carrera y valga, justo en el mejor momento de sus carreras.
Rocky Marciano (1923-1969, cuyo nombre real fue Rocco Francis Marchegiano tuvo marca de 43 victorias por nocaut en sus 49 victorias y se retiró al vencer a Archie Moore el 21 de septiembre de 1955.
Ricardo López Nava, conocido como el Finito, es el otro boxeador que logró irse del boxeo como campeón del mundo y en forma invicta. Su paso como peso paja fue arrollador, aunque muchos digan que tuvo rivales a modo, muchos no logran ni vencer a ese tipo de adversarios.
Ricardo logró la corona paja el 25 de octubre de 1990 en Japón al vencer al local Hideyuki Ohashi por nocaut en 5 asaltos. Haría 22 defensas de la corona hasta pelear por la corona minimosca Hill Grigsby al que le arrebató el cetro y después defendió ante Zolan Petelo para culminar una larga carrera que dio inicio con el mejor manager mexicanos de todos los tiempos, Arturo Cuyo Hernández.
Sostuvo 52 peleas, con 51 victorias, 38 victorias antes del límite y un empate ante el nicaragüense Rosendo Álvarez, combate celebrado en la plaza México y contienda que se detuvo al ser cortado en una ceja tras ocho asaltos.
Para muchos esa pelea la perdió, en realidad, pese a la única caída que sufrió en su carrera, López tuvo los argumentos necesarios no sólo para alcanzar el empate sino para ganar.
Ricardo López Nava es el prototipo de boxeador mexicanos que todos quisiéramos ver, porque es un tipo que se prepara día a día, que conservó todo el capital que ganó, aunque quienes lo dirigieron jamás lo llevaron a las grandes bolsas que significaron en su momento enfrentar a rivales como Michael Carbajal o Humberto Chiquita González.
Es un hombre que ha formado una buena familia, que hoy es analista y comentarista de boxeo y que pocos le han reconocido su brillante carrera.
Así, el 25 de octubre cumplirá 19 años de su gran conquista de ser campeón mundial, que hasta hoy sigue pero como un campeón abajo y arriba del ring.
(riverogonzalez2001@yahoo.com.mx)


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