Por OSIRIS MÉNDEZ CRUZ
Ha pasado un año de la lamentable pelea que sostuvo Alejandro Sanabria ante Daniel Aguillón, quien falleció a los cinco días luego de estar internado a causa de un derrame cerebral.
Y aunque fue un episodio difícil de superar para Sanabria, confesó a Boxnoticias que las heridas han sanado gracias a la mejor medicina, que fue continuar con sus entrenamientos y recibir terapia psicológica.
El sentimiento de duelo poco a poco se disipó en su pensamiento.
«Daniel siempre estará presente conmigo en todas las peleas, esa pelea siempre va a estar marcada en mi pensamiento, pero ya superé ese trago amargo y hay que tomarlo como fue, un accidente del boxeo», narró el capitalino, quien a raíz de esa riña retuvo el cinto superpluma de la Fecarbox al noquear en el duodécimo asalto al hoy desaparecido púgil.
«La mejor medicina que me ayudó a salir adelante fue seguir entrenando, por eso jamás me caí, y también gracias a la terapia que recibí a lo largo de dos meses y medio logré digerirlo. En lo mental me siento bien, maduré como boxeador y todas mis peleas siempre se las dedico a él», expresó el actual campeón superpluma de la NABF, quien el sábado pasado defendió su título al aplicarle la vía del cloroformo en el primer rollo a Gerardo Zayas.
«Después de la pelea contra Aguillón no tardé mucho en pelear, lo hice a las cinco semanas; mi familia fue parte importante en este momento doloroso, nunca me dejaron y también la familia de Daniel me apoyó, me dio la tranquilidad para salir adelante», añadió la ‘Flaca’, quien es promovido por el ex triple monarca universal, Érik Morales.
En cuanto a los planes, no ocultó su deseo por contender el próximo año por el cetro mundial, incluso, le gustaría desafiar a Humberto Gutiérrez, quien ostenta el título interino en las 130 libras por el CMB.
«Te seré sincero, me interesa el título que tiene el ‘Betillo’; ya se lo comenté a mi promotor y espero que el próximo año se pueda presentar esa oportunidad. Por el CMB estoy clasificado en pluma, pero en ambas divisiones me siento fuerte y tengo hambre de campeón», manifestó el peleador invicto que marcha con récord de 23 peleas ganadas, 18 por nocaut.
Por lo pronto, la próxima semana regresará al gimnasio para prepararse de cara a la última pelea que le espera este año.
«Me dice Érik que hay planes para que pelee aquí (en el DF) contra un filipino o japonés a principios de diciembre y ante quien sea me prepararé igual de fuerte para ganar y afianzarme como un serio candidato a ser campeón mundial», sentenció.
















