EL CMB DEBE DE MEDITAR EN QUÉ ESTÁ FALLANDO

Por JUAN GUTIÉRREZ JR.

El Consejo Mundial de Boxeo debe hacer un acto de contrición para saber qué es lo que está pasando con las supervisiones del pesaje. No puede ser que 30 días antes, Andrés “Jaguar” Gutiérrez haya marcado 142.7 libras, según se dio a conocer, y que un mes después, ya en el pesaje oficial para el duelo eliminatorio ante Óscar Valdez, sólo haya bajado 1.7 libras, al marca 141 libras.

Alguien en el organismo no está haciendo bien su trabajo. Para nadie es un secreto que la supervisión de los pesajes son laxas en la actualidad. Cuando se implementó esa medida era común ver a un funcionario del CMB en los gimnasio, checando los pesos de peleadores, pero tiene tiempo que eso desapareció.

En el medio boxístico se dice que en la actualidad el organismo se conforma con que le envíen una imagen donde el peleador supuestamente está cumpliendo, lo cierto que ese tipo de datos se pueden manipular fácilmente y la prueba es lo que pasó con el “Jaguar” Gutiérrez, quien estuvo un mes entrenándose en Las Vegas y jamás nadie lo supervisó.

Según se dijo Gutiérrez marco en el prepasaje de los 30 días, 142.7 libras, 14 días antes del duelo 136.8, 7 días antes, 133 y de ahí rebotó a 141, sencillamente alguien está mintiendo.

Valdez relata el “infierno” que vivió en sus últimas defensas del título mundial pluma, cuando su comida eran ¡dos fresas! y su cena eran cuatro o cinco uvas, en las última semana de las peleas se pasaba días sin tomar agua, sólo se enjuagaba la boca y escupir el líquido, por eso tuvo renunciar a la corona en forma responsable, para no quedar mal.

Mientras el “Jaguar” Gutiérrez siempre ha tenido antecedentes de no cumplir con los pesajes y su empresa siempre estuvo apoyándolo con la esperanza de que corrigiera eso, pero nunca lo hizo. Sabemos que el boxeo es sacrificio y el boxeador que no esté consciente de esto, no tiene nada que hacer esta profesión.

En este caso hay responsabilidades compartidas, que van desde el mismo boxeador, su equipo de trabajo y del organismo que no estuvo pendiente de los prepesajes, pues no es lo mismo quitar a un peleador de una función 15 o 7 días antes por no dar el peso correspondiente que cambiar el rival de un día para otro, como ocurrió en esta ocasión.